Parque Periurbano Dehesa del Generalife – Granada

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Parque Periurbano Dehesa del Generalife – Granada

22 enero

Cartel Granada

Parque Periurbano Dehesa del Generalife – Granada

Recorrido: 14 Km. – Moderada CircularDesde Monda a Granada: 1 h 46 min (162 km)

Jardines del Triunfo

Los Jardines del Triunfo en Granada son un lugar emblemático en esta ciudad, ya que se alzan sobre un espacio con un interesantísimo valor histórico, formado en la actualidad por una explanada ajardinada y en pendiente, que se extiende desde el antiguo Convento de la Merced, actualmente Cuartel de Infantería, la Iglesia de San Ildefonso y calle Real de Cartuja, hasta las calles de San Juan de Dios y Canasteros y hasta la Puerta de Elvira.
En los antiguos Jardines del Triunfo había primero una basílica visigótica y posteriormente un cementerio musulmán, que fue fundado en el Siglo XIII. A lo largo de los siglos, el crecimiento de la población, hizo que se fueran construyendo numerosos edificios como iglesias y casas señoriales, junto con el Hospital Real, hasta convertirse en uno de los barrios más importantes, donde la población celebraba muchas de sus fiestas y celebraciones.
Durante la conquista napoleónica, a principios del siglo XIX, fue también lugar de ejecuciones públicas, de hecho Mariana Pineda, la heroína que luchó por la libertad, fue ejecutada aquí en 1831, hasta que en el 1856, el Alcalde D. Manuel Gadeo y Subiza, decidió hacer aquí un pequeño parque con jardines y fuentes.
La construcción de la Escuela Normal de Maestros, dejó aislado el monumento, lo que propició que éste fuera trasladado a unos nuevos Jardines del Triunfo inaugurados en 1960 y ubicados sobre los terrenos de la antigua Plaza de Toros.
Estos jardines están formados por amplios paseos en cuesta que convergen en el monumento a la Virgen y una fuente de 75 metros de largo con juegos de luz y agua, con lo que cuando anochece, se ve cómo el agua va cambiando de color, haciendo las delicias de los más pequeños de la casa.
En la parte baja de los jardines, hacia la derecha, hay un monumento dedicado a San Juan de Dios, un personaje histórico de Granada, realizado en bronce por Miguel Moreno Romera y que representa al santo en unas escalinatas a la entrada de una puerta con un hombre postrado a sus pies y una mujer a su izquierda y en la que figuran inscripciones como “Tan pobres y maltratados los vi, que me quebraron”, y “en esta casa se reciben sin distinción enfermos y gentes de todas clases: tullidos, mancos, leprosos, mudos, locos, paralíticos, tiñosos y otros muy viejos y muy niños”. En la parte izquierda existe una fuente baja circular con un surtidor.
Otro de los atractivos de este parque, es que en él podemos encontrar más de doscientos árboles de distintas especies entre los que destacan adelfas, magnolios, plátanos de sombra, cipreses, cedros, entre otros.
Aunque en su momento el recinto fue vallado, los jardines tienen un horario muy amplio, pues están abiertos de 8:00 a 1:00 horas de lunes a domingo y disponen de servicios como multitud de bancos para leer o descansar, papeleras y baños y aunque no hay parque infantil, ni se puede montar en bicicleta, los niños pueden pasarlo muy bien, correteando por sus amplias avenidas, intentando adivinar los tipos diferentes de árboles o maravillándose de cómo la fuente va cambiando sus colores.

Fray Leopoldo

Se cree que donde ahora está el convento de los Capuchinos (Fray Leopoldo), existían entonces unas cuevas donde se ocultaron los frailes franciscanos Pedro de Dueñas y Juan de Cetina, y que allí fueron encontrados y posteriormente torturados hasta la muerte por el Sultán de Granada Mahomed Abenbalba en la Mezquita Mayor de la Alhambra, el sábado 19 de mayo de 1397, con sus propias manos.
Fray Leopoldo fue un monje capuchino. Nació en 1864 en Málaga, concretamente en Alpandeire, e ingresó en el convento de los capuchinos en Sevilla en 1899, donde pasó varios años.
Fue en Granada entre 1903 y 1956 donde Fray Leopoldo dedicó su vida a los pobres y realizó diversas curaciones que le hicieron muy popular.
Durante más de 50 años recorrió las calles de la ciudad para pedir limosna y atender a los que se acercaban a él. Su fama de hombre bueno y santo se extendió por toda España. Murió a los 92 años y fue beatificado en al año 2010 en Granada.
La cripta de Fray Leopoldo es el segundo lugar más visitado de Granada, superado solamente por la Alhambra. Más de 2.000 personas visitan diariamente la tumba del Beato Fray Leopoldo, donde numerosos fieles dejan sus plegarias. Son más de 60.000 personas al mes.
Junto a la cripta los monjes capuchinos han preparado un pequeño museo en memoria a Fray Leopoldo.
Ahí se puede ver una reproducción de la celda en la que vivió en el antiguo convento de Capuchinos, y algunos de sus objetos personales: sus hábitos y sandalias, sus libros y cuadernos, un rosario y algunas estampas, etc…

Puerta Elvira

La Puerta de Elvira o Arco de Elvira (Báb Ilbím) fue punto de acceso a la Alhacaba y Albayzín desde el camino de Medina Elvira, y de ahí proviene su nombre.
La Puerta de Elvira constituye uno de los monumentos histórico-artísticos más emblemáticos de la evolución urbana de la ciudad, por haber sido la puerta principal de la Granada islámica. Se trata de un excepcional legado de los momentos más brillantes de la arquitectura militar hispanomusulmana en la ciudad.
La Puerta de Elvira, es un gran arco de protocolo, su forma es de herradura dovelada. Está trasdosado por otro arco en ladrillo del mismo trazado, que en su clave está muy transformado por hiladas horizontales, y que pudieran haber sustituido a alguna pieza con la talla de llave y mano, símbolos características de las puertas monumentales nazaríes.
Por su emplazamiento en zona llana, y por ser el principal acceso a la ciudad, terminó convirtiéndose en una auténtica puerta-fortaleza, que en época cristiana tendría, incluso, alcaide propio.
Su historia constructiva corresponde fundamentalmente a dos etapas: la zirí, en el siglo XI, en su primer tercio; y la nazarí, en el periodo de Yusuf I (1333-1354). En esencia, era una fortaleza precedida una gran barbacana. Hoy sólo ha quedado del conjunto un gran arco de época nazarí, uno de los estribos laterales y el trazado en recodo de las calle Elvira y Horno de Merced.
En la actualidad se conservan el arco exterior de época nazarí, flanqueado por dos torres de tapial, todo rematado por almenas, y el estribo del lateral norte, formado por tres altos arcos de ladrillo que sustentan el correspondiente adarve.
Cuesta de Alhacaba
Preciosa subida por esta Cuesta al Albaicín. Varias vistas espectaculares y bonitas casas.
Te llevará desde los alrededores del Arco de Elvira hasta la Plaza Larga del Albaicin. Es un agradable paseo para ir sin prisas puesto que es en continuo ascenso por unas calles empedradas con la típica arquitectura de la época árabe (Carmen) y con unas magnificas vistas, a lo largo de ella, nos acompañara en nuestra subida.
Según datos fehacientes, es en éste recorrido, donde existe la mayor parte de la antigua muralla mejor conservada y en pié de toda Granada. En su parte izquierda en el sentido de la subida, podremos observar casitas que aún guardan celosamente su estilo y pasado árabe-andalusí, entroncadas en sus revueltas y estrechas calles con su pavimento forjado con piedras y cantos rodados. La cuesta en sí, no es muy larga que digamos, pero si es de una inclinación respetable, o sea que la subida la haremos como «viejos para llegar arriba como jóvenes».

Plaza Larga del Albaicin

Plaza Larga es una de las plazas más emblemáticas de Granada, se encuentra situada en el corazón del Albaícín. En ella confluyen las calles: Cuesta de Alhacaba, Agua del Albaicín y Panaderos.
La Plaza Larga tiene sus orígenes en el siglo XIV. Era una plaza pequeña llamada “Plaza del Ensanche” y servía para conectar el Rabat Albaicín con la Alcazaba Qadima (Vieja) a través del Arco de las Pesas o Puerta Nueva. Cuando se expulsó a los moriscos en 1571 fue ampliada, adoptando la forma actual. En ella se construyeron un matadero, se instalaron unas carnicerías y un lavadero público. Es uno de los centros más bulliciosos del Albaicín y, en ella, se celebran mercadillos al aire libre. Muy popular y visitada es la Cruz que se coloca en medio de la plaza el Día de las Cruces en Granada.

Albaicin

El Albaycín es el antiguo barrio árabe. Comprende la zona situada entre la colina de la Alhambra, el cerro de San Cristóbal; el Sacromonte y la calle Elvira.
El Albaycín constituye un mundo aparte en el conjunto granadino. Esto se debe a la fuerte influencia musulmana. Fue en este lugar donde se erigió la primera corte musulmana en el siglo XI, la zirí.
La ciudad descendía por San Nicolás hasta las márgenes del río Darro, pobladas de lujosos cármenes y dotados de espléndidos baños públicos, como muestran los del Bañuelo.
El máximo momento de esplendor del Albaycín fue en los últimos años del dominio nazarí, una población de más de cuarenta mil habitantes y treinta mezquitas. Las calles eran muy estrechas y las casas pequeñas y limpias, además de contar con numerosos aljibes, algunos de los cuales han llegado a nuestros días.
Tras la Conquista, a los musulmanes se les asignó como lugar propio de residencia el barrio del Albaycín. Pero, bien pronto la población se iba a enrarecer. Las constantes sublevaciones, obligaron a los monarcas a expulsar del Reino a los que practicaban la religión musulmana. Las mezquitas fueron demolidas y sobre los mismos emplazamientos se levantaron las numerosas iglesias que hoy lo pueblan.
Los moriscos dejaron sus casas, lo que fue aprovechado por los cristianos ricos de la ciudad baja para edificar suntuosos cármenes. El barrio del Albaicín, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1984, fue el germen de la actual ciudad de Granada y conserva aún toda la magia de su pasado árabe.
En la etapa islámica, el actual Albaicín era un conjunto de diferentes núcleos urbanos independientes y no fue hasta la era moderna cuando alcanzó su actual concepción unitaria.
Pasear por el Albaicín es pasear por la historia de Granada. Sus construcciones, sus plazas y la propia estructura de sus calles permiten al visitante observador reconocer las diferentes transformaciones culturales y sociales de la ciudad.

Mirador de San Nicolás

El Mirador de San Nicolás es quizás el más famoso de Granada. Desde que Bill Clinton lo visitara en 1997 y dijera que vio “la puesta de sol más bonita del mundo”, se ha convertido en visita obligada para los turistas.
La belleza de este mirador es innegable: la Alhambra y el Generalife frente a frente, la ciudad a sus pies y Sierra Nevada detrás.
El encanto de su entorno, en pleno barrio del Albaicín, con sus calles empedradas, sus aljibes, sus bares de tapas y sus gentes, añade sabor a la estampa.
La Iglesia de San Nicolás, construida en 1525 sobre una mezquita como muchas otras iglesias de Granada, da nombre a la plaza y al mirador. Este templo de estilo mudéjar y gótico está cerrado esperando una restauración que no llega.
Plaza Nueva
A pesar de su nombre, Plaza Nueva es la plaza más antigua de Granada y se encuentra en uno de los puntos álgidos de la ciudad, entre el centro comercial y moderno, y la encantadora y turística Carrera del Darro.
Es un buen lugar para terminar el día tras la visita al enorme monumento nazarí. Sentarse en una terraza, tomar un helado o visitar alguna de las teterías de la zona son algunas de las tentaciones que encontrarás en Plaza Nueva. A su alrededor se elevan varios edificios históricos, como la Real Chancillería (Tribunal Superior de Andalucía hoy) o la Casa de los Pisa, y muy cerca está la animada calle Elvira. Antiguamente Plaza Nueva era la plaza más importante de la ciudad, en ella se corrían toros, se jugaba a las cañas y se celebraban torneos.
La plaza se extiende sobre la bóveda que cubre el río Darro, y se creó en la época cristiana. Antaño, en el lugar que ocupa estaba el puente de al-Hattabin (Puente de los Leñadores) sobre el río Darro, para unir la plaza de San Gil con la actual de los Cuchilleros o Cuchillería.
En 1499 se ensanchó ese puente con un arco de ladrillo hecho por Alí de Mediana, pero no siendo bastante esa ampliación debido al gran movimiento de gente en la zona, en agosto de 1506 se autorizó la construcción de la plaza.
Es por tanto fácil concluir que esta plaza ha sido y sigue siendo el verdadero centro de la vida granadina.
Plaza Nueva está junto a la Plaza de Santa Ana, donde se encuentra una de las iglesias más bonitas de Granada, la Iglesia de San Gil y Santa Ana, con su bellísima torre Mudéjar, levantada a orilla del río Darro.., por lo que para muchos es natural, de manera inconsciente, creer que solo es una plaza.

Cuesta Gomerez

Desde la Plaza Nueva de Granada se puede subir a la Alhambra caminando, a través de una preciosa ruta por la conocida Cuesta de Gomérez y los bosques de la Alhambra donde encontraremos algún que otro tesoro.
Comienza esta calle en la Plaza Nueva. Como se diría en Granada, «es mu empiná», es decir, la pendiente ascendente es considerable, ya que recordemos que la Alhambra está situada en lo alto de una colina. De hecho, cuando estamos situados en su comienzo podemos comprobar que a izquierda y derecha se sitúan sendas colinas: la Sabika y del Mauror respectivamente. La Puerta de las Granadas fue declarada Bien de interés cultural (B.I.C.) en 1870
Cuando subimos desde Plaza Nueva hacia la Alhambra, por la cuesta de Gomérez, el primer elemento que nos indica que nos estamos adentrando en uno de los monumentos más visitados de España, es La Puerta de Las Granadas.
La Puerta de Las Granadas se construyó en el siglo XVI a modo de arco triunfal romano, es de estilo renacentista, mandado a edificar por el emperador Carlos V. Se encuentra junto al Palacio de los marqueses de Cartagena.
El tímpano de las puertas presenta el escudo Imperial, con las figuras alegóricas de la Paz y la Abundancia sujetando su coronación. Bajo el escudo se encuentra un arco semicircular, soportado por columnas toscanas. Todo el conjunto esta labrado en piedra con aparejo almohadillado.
El nombre de “Puerta de Las Granadas” viene de las tres granadas que decoran su frontón.
Desde esta entrada renacentista se abren tres caminos:
El camino de la izquierda, conocida como cuesta de la cruz, por la Cruz del artillero Leandro de Palencia erigida en 1599 que se encuentra al principio del camino. Esta senda conduce directamente al Pilar de Carlos V y la Puerta de la Justicia. El camino derecho conduce a las Torres Bermejas.
El camino central recorre toda la colina hasta el actual cementerio pasando por los aparcamientos, la entrada y taquillas del Monumento.

Bosques de la Alhambra

Los bosques de la Alhambra tal y como los conocemos hoy en día no existían durante la ocupación musulmana, al tener la zona un elevado valor defensivo, por lo que estaban descubiertas de todo tipo de vegetación.
El Bosque de la Alhambra está formado por ejemplares centenarios de olmos, álamos, castaños de Indias, etc…
Podéis recorrerlo desde aquí por tres paseos, pero deberéis tener en cuenta que sólo los laterales son exclusivamente peatonales.
El paseo central sube desde la puerta de las Granadas, hasta el Cementerio de San José, cuenta con tres plazas en dos de ellas se ubican la Fuente del Tomate, la Fuente del Pimiento, y el monumento homenaje a Ángel Ganivet.
Existió una tercera fuente la Triangular hoy en día desaparecida.
El paseo es muy agradable, con bancos y farolas a ambos lados y una frondosa vegetación.
Caminando, mientras pisamos las hojas caídas de los árboles, nos encontramos con la puerta de Bibrambla, la Bab al-Ramla, o puerta del Arenal, también conocida como Arco de las Orejas.
Formó parte de la muralla de Granada hasta 1873, fecha en la que fue demolida. Cuando fue destruida se guardaron algunos restos en el Museo Arqueológico de Granada y, en 1933, el arquitecto conservador de la Alhambra, Leopoldo Torres Balbás (Madrid 1888-Madrid 1960) decidió reconstruirla en el paseo del Bosque.
¿Queréis saber por qué se llamaba Arco de las Orejas? Por la antigua costumbre de poner en las entradas de las ciudades los mutilados miembros de los criminales. Nos quedamos con una sensación de misterio e intriga…
El camino no para de darnos sorpresas. A mitad de la ruta ‘nos da’ la bienvenida Washington Irving (1783-1859). Una escultura del escritor neoyorquino, realizada por el artista Julio López Hernández, que nos ‘invita’ a sentarnos. Y allí leemos un fragmento de sus famosos Cuentos de la Alhambra, una recreación literaria de leyendas populares sobre el conjunto monumental basada en testimonios de la época.
El monumento al intelectual Ángel Ganivet (Granada 1865-Riga 1898), realizado por el artista Juan Cristóbal González (Almería 1898-1961), representa a un atleta sujetando con fuerza a un Macho cabrío, la cabeza del atleta es el amigo del escultor Manuel Ángeles Ortiz, fue inaugurada el 3 de Octubre de 1921 y es otra parada imprescindible. Al parecer hubo mucha polémica en el pasado para buscarle una ubicación a esta fuente, hasta que se eligió su actual ubicación junto a la Fuente del Tomate en los bosques de la Alhambra.
Junto al Monumento podemos encontrar una Cruz larga y fina que sobrevive el paso de los años y que se sustenta sobre una columna con capitel nazarí del año 1641 mandada levantar por el Marqués de Mondéjar.
Es difícil encontrar documentación acerca del origen de la fuente del tomate. Respecto a la Fuente del Pimiento, situada casi al final del paseo y junto al cerrado Hotel Washington Irving, poco o casi nada hay escrito, aunque inequívocamente por su similitud con la del Tomate es como si ambas hubieran corrido la misma suerte y procedieran del mismo lugar.

Alhambra

La Alhambra, denominada así por sus muros de color rojizo («qa’lat al-Hamra’», Castillo Rojo), está situada en lo alto de la colina de al-Sabika, en la margen izquierda del río Darro, al este de la ciudad, frente a los barrios del Albaicín y de la Alcazaba.
Su posición estratégica, desde la que se domina toda la ciudad y la vega granadina, hace pensar que existían construcciones anteriores a la llegada de los musulmanes. Su conjunto, completamente amurallado, posee una forma irregular limitado al norte por el valle del Darro, al sur por el de la al-Sabika, y al este por la Cuesta del Rey Chico, que a su vez la separan del Albaicín y del Generalife, situado en el cerro del Sol.

Aljibe de la Lluvia

Por encima de la Alhambra y el Generalife se encuentran una serie de estructuras hidráulicas bastante interesantes, destacando entre ellas el Albercón de las Damas, los Pozos del Cerro del Sol, el Albercón del Negro, y el Aljibe de la Lluvia.
El aljibe de la lluvia se encuentra camino del Llano de la Perdiz, en la Dehesa del Generalife. Esta obra hidráulica fue construida hace más de mil años, hay constancia de que ya existía al final del siglo X. Llevaba el agua al palacio de Dar al-Arusa (Casa de la Esposa). Esta construcción hoy día sigue recibiendo agua de lluvia y de las escorrentías superficiales de la zona.
El Aljibe de la lluvia, o mejor dicho el aljibe de las lluvias, es de planta cuadrada. Fue construido de adobe y con escasa altura. Recogía el agua mediante un impluvium romano, (una especie de estanque con fondo plano), en el que había una abertura en el techo. En su interior hay una bóveda con tres arcos de 2,20 metros de altura. A simple vista se ven parte de las bóvedas del aljibe, el muro exterior y su puerta de acceso, por cuyas escaleras se bajaba al interior.
La obra hidráulica del Aljibe de la Lluvia, linda con un barranco, al que le da nombre, que también es conocido como del Carmen del Tío Conejo. En este barranco que llega hasta el río Darro, se establecieron varias minas de oro, durante el siglo XIX.
Cerca del aljibe se construyó una alberca, que se usó para lavar la tierra que contenía oro, y era extraída del Cerro del Sol. Esta alberca aún sigue en pie, testigo mudo de la fiebre del oro.

Llano de la Perdiz

El Llano de La Pediz es un lugar ideal para pasar un día de campo muy cerca de la capital granadina, y disfrutar de familia o con los amigos.
Este área recreativa está repleto de vegetación donde predominan especies mediterráneas como la encina, el pino de repoblación y algunos ejemplares de quejigos, junto al que se encuentra un abundante matorral de especies aromáticas.
Entre su masa boscosa habita un gran número de especies animales, destacando las aves forestales. Los senderos Quejigal del Darro y Barranco de la Silla del Moro, junto al carril cicloturístico de la Acequia Real, te permiten conocer de primera mano la interesante riqueza natural de esta zona. Encontrarás restos palaciegos, aljibes y acequias de agua son pruebas de su importante pasado árabe, así como algunos restos arqueológicos de la época nazarí que podremos visitar como son la Silla del Moro o el Aljibe de la Lluvia, hay unas vistas estupendas a la Abadía del Sacromonte.
El Llano de la Perdiz forma parte de la Dehesa del Generalife, declarado parque periurbano y espacio natural protegido de Andalucía.
Tiene una superficie de 458 hectáreas, desde los 700m. de altura del camino de la fuente del Avellano, hasta los 1.031m. del Cerro del Sol.
En este Parque Periurbano hay espacio para el ocio y el deporte.
En uno de sus extremos y rodeado de cipreses se encuentra un reloj solar, que además nos indica los nombres de los picos montañosos que se divisan desde allí, como el Veleta, el Mulhacén o la Alcazaba.

Silla del Moro

La llamada Silla del Moro, fue una construcción de vigilancia y protección para el Generalife y las huertas en un sector tan importante para la distribución del agua de la Acequia Real a toda la Alhambra.
Hasta la segunda mitad del s. XX en que se inició la reconstrucción de la torre principal y de los muros, el Conjunto Monumental permaneció en un estado de ruina y abandono. Fue a partir de 1929, con Torres Balbás, cuando se comenzó a prestarle atención, al descubrirse los restos de su escalera de acceso y de la puerta de la gran torre que entonces estaba destruida casi en su totalidad.
Debió tener el conjunto un carácter militar, en un sector de fincas que aparecían bastante vulnerables a los posibles ataques enemigos. La perspectiva que se divisa a su alrededor pone de manifiesto el papel estratégico de su localización, como lo confirma en el transcurrir de los siglos, por ejemplo, que también fue utilizado por el ejército francés de ocupación.
La denominación de Santa Elena se debe a su consagración como iglesia, desconociéndose su nomenclatura árabe, pues no aparece en la relación de fincas pertenecientes al sultán granadino, siendo difícil su atribución.
El estado de abandono que sucedió a una serie de utilizaciones diferentes a su destino en época cristiana, la han mutilado de gran manera, privándola de cualquier resto decorativo o epigráfico que pudiera servir de punto de partida.
La historia y las descripciones que de ella poseemos pertenecen a épocas muy posteriores a la nazarí y nos aportan muy poco sobre su papel en la estructura defensiva de la capital granadina.
Por otro lado, si tenía ese carácter de vigilancia, debía tener algún enlace amurallado o de otro tipo, tanto con el Generalife, como con las construcciones más elevadas del Cerro del Sol, o incluso en el recorrido de la acequia.
La Silla del Moro. Abre al público gratuitamente todos los fines de semana (sábados de 10-16h y domingos de 10-14 horas).
¿Sabéis por qué se llama Silla del Moro? Se cree que se debe a las formas en que desde Granada se veían los restos arqueológicos desde mediados del siglo XVI, muy parecidos a una banqueta o sillón.
El escritor norteamericano Washington Irving (Nueva York, 1783-Nueva York, 1859) impregnó de leyenda este Mirador y en sus famosos Cuentos de la Alhambra apuntó que fue en la Silla del Moro desde donde Boabdil, el último sultán de la Alhambra, se sentó para contemplar el paisaje que desde allí se divisaba antes de emprender su exilio, en 1492.
El Generalife y el valle del Darro, con la mirada puesta en los barrios del Sacromonte y el Albaicín.
Las cuevas del Sacromonte, la Abadía y los cerros de Valparaíso; también la Vega y las montañas…
En 2011, la Silla del Moro fue restaurada y convertida en un mirador que forma parte del Conjunto Monumental de la Alhambra y Generalife y del Parque Periurbano.

Dehesa del Generalife

A los valores históricos y ecológicos de este espacio protegido situado junto a la Alhambra hay que sumar los paisajísticos, pues los senderos de la Dehesa del Generalife sorprenden por sus impresionantes vistas de la ciudad de Granada.
El casco urbano de Granada, el río Darro, la Alhambra y Sierra Nevada enmarcan este parque periurbano. Desde sus áreas recreativas, Llano de la Perdiz y Aljibe de la LLuvia el ciudadano disfrutará de inmejorables vistas de este entorno, siendo muy recomendable la que se presenta desde el mirador de la Silla del Moro.
Acequia Real de la Alhambra
La Acequia Real de La Alhambra es una estructura hidráulica que abastece de agua todo el conjunto palaciego y el Generalife. Tiene su origen con Muhammad I (Alhamar), patriarca de la dinastía nazarí, y primer constructor de La Alhambra. Es sabido que la cultura islámica se nutre de Mesopotamia, Egipto y Persia, pueblos que siempre vivieron en lugares desérticos, pero que supieron localizar y canalizar el agua.
Cuando Muhammad I, en el siglo XIII, diseñó su ciudad fortaleza en la colina de La Sabika, se dio cuenta de que no había agua, y de que sin ella no sería posible el desarrollo de una ciudad. Basándose en las captaciones hidráulicas que los romanos habían hecho para llevar el agua a las minas de oro de Cenes de la Vega, y en los conocimientos de sus ingenieros, diseñó un ingenioso sistema para llevar agua a La Alhambra.
La Acequia Real nace en el Cerro del Sol, a 838 metros sobre el nivel del mar y se nutre de las aguas del río Darro. Comienza con una presa o azud que está situada a 6.100 m de La Alhambra, en el paraje de Jesús del Valle. Desde ahí discurre por la margen derecha del río unos 625 m, hasta Molino del Rey, donde lo cruza por un acueducto y continúa 2.800 m más. En ese punto se bifurca en dos grandes ramales: La “Acequia del Tercio” que regaba las zonas más altas como las almunias, Dar Al-Arusa, Alijares o la Silla del Moro y La “Acequia del Generalife” que surtía El Palacio del Generalife y el Patio de La Acequia.
Ambas se unificaban en el Partidor del Fraile, desde donde proseguían a La Alhambra cruzando mediante un acueducto la Cuesta de los Chinos, y entrando en el recinto por la Torre del Agua.
La Acequia Real de la Alhambra constaba también de una red de acequias menores, norias y depósitos que consiguieron transformar un paraje sin agua en una floreciente ciudad palatina, llena de jardines y vergeles.
Hoy nos queda poco de la primitiva Acequia Real, pero si podemos disfrutar de sus resultados, e imaginar cómo sería la vida en una ciudad palacio del siglo XIII. La más bella de su época y una de las más desarrolladas de la España Medieval.
Generalife
El Generalife fue lugar de descanso para los reyes de Granada y hacienda de explotación agrícola. Destacan sus jardines ornamentales y sus huertos, data de finales del siglo XIII. Está formado por dos edificaciones unidas entre si por el Patio de la Acequia, el más emblemático de los situados en esta área de la Alhambra. Es en este punto donde se encuentra la Acequia Real, encargada de llevar el agua a todos los huertos y al conjunto en general de la Alhambra.
Se construyó a mediados del s. XIII, y según reza una inscripción de 1319, el rey Abu I-Walid Isma’il (1313-1324) lo redecoró, lo que lo hace anterior a la construcción del Palacio de Comares, A pesar de su proximidad a la Alhambra y de su estrecha relación entre ambos conjuntos, se consideraba fuera de la ciudad, incluso estalló una rebelión en la Alhambra contra Mohamed V mientras éste se encontraba en el Generalife.

Camino del Avellano

Este sendero transcurre por la margen izquierda del Darro y finaliza en la Fuente del Avellano, donde Ángel Ganivet fundó la Cofradía del Avellano, adosada a un pilar de mármol de Sierra Elvira.
El Camino del Avellano es conocido por muchos como el paseo más poético de Granada, debido a que en él es posible leer los versos de un grupo de poetas, tallados en placas metálicas ubicadas en las rocas de los bordes del sendero, entre higueras, fresnos y nogales, que forman un ecosistema mediterráneo a orillas de la ciudad de Granada.

Fuente del Avellano

En el Valle del Valparaiso, situado frente al Sacromonte, entre el Generalife, y el margen izquierdo del río Darro, se encuentra La Fuente del Avellano.
Un lugar ampliamente valorado desde época árabe, porque sus aguas eran de excelente calidad, muy pura y saludable, y con propiedades curativas, ideales para hacer una buena digestión después de las copiosas comidas.
La Fuente del Avellano según algunos investigadores era la famosa fuente de las Lágrimas de los poetas árabes, cuyo naciente brota en la ladera de la Silla del Moro. En torno a la fuente han nacido cuentos, leyendas e incluso una cofradía llamada del Avellano, presidida por Àngel Ganivet.
La Fuente del Avellano cuenta con un sencillo pilar, realizado en mármol de sierra Elvira que está adosado al aljibe, realizado de mampostería y semienterrado en la ladera.
En esta ruta algunas zonas son de bastante umbría. Encontramos en el camino tres fuentes: la de la Salud, la Agrilla y la del Avellano. Las aguas de estas tres fuentes, eran utilizadas por los aguadores para la venta al público en las calles de Granada.

Fuente de la Salud y Fuente Agria

La Fuente del Avellano, sin embargo, no es la única que encontramos en este paseo granadino. A lo largo del recorrido, encontramos las fuentes de la Salud y Agrilla, dos humildes manantiales que recogían las filtraciones de los cauces de la Acequia Real de la Alhambra y la del Tercio y que se encuentran en una grave situación de deterioro.
Paseo de los Tristes
Sin duda, uno de los paseos más bonitos que se pueden disfrutar en Granada, a continuación de la carrera del Darro. Se trata de una alameda empedrada paralela al río Darro, que parece conservar intacta la belleza de cuando fue construida en el siglo XVI.
En aquella época, se trataba de un espacio de fiesta y reunión popular, y hoy en día sigue congregando a locales y visitantes que aprovechan para contemplar las vistas de laAlhambra que se yergue sobre la colina del río o descansar en uno de los múltiples bares y restaurantes que rodean la plaza.
Su nombre proviene de los cortejos fúnebres que antiguamente pasaban por el paseo antes de subir al cementerio que se encuentra detrás de la Alhambra, en la zona más elevada de la Sabika.

Carrera del Darro

La carrera del Darro es una de las calles más antiguas de Granada, así como una de las más transitadas debido a su indiscutible belleza e importancia histórica. Recorrerla es un paseo que ningún visitante se debe perder, pues permite contemplar la imponente figura de la Alhambra en lo alto de los bosques que la rodean así como escuchar el murmullo del río Darro que transcurre paralelo a su lado izquierdo.
Las aguas del río descienden limpias y tranquilas, bajo los ancestrales puentes del Aljibillo, Chirimias, Cabrera y Espinosa que conectan la carrera con el barrio de la Churra. También se puede apreciar en su margen izquierdo los restos del puente del Cadí, del siglo XI, que comunicaba la Alhambra con el barrio del Albaicín.
Enfrente del puente de Espinosa se encuentran los baños árabes del Bañuelo, y un poco más adelante, el convento de Santa Catalina de Zafra y la casa de Castril, ejemplo de la belleza renacentista del siglo XVI, que actualmente es la sede del museo arqueológico. Frente a ellos se encuentra la iglesia de san Pedro y san Pablo, magnífica obra de estilo mudéjar. La carrera se abre en una plaza que conecta con el paseo de los Tristes.

EN CASO DE ACCIDENTE: llamad inmediatamente al número de teléfono de Emergencias 112 y al Centro de Atención 24 horas de SERSANET (Helvetia), teléfono 902 107 120.

ASISTENCIA EN VIAJE: ASITUR número de teléfono 902 110 026.

Detalles

Fecha:
22 enero

Lugar

Granada

Organizador

Club de Senderismo TrotaMonda

Ritas 2022